Comunicarse y compartir

J. Fernando García Gutiérrez.
Página profesional.
 CURSOS

Aprender para comunicarse, comunicarse para aprender.

 I. Lengua y comunicación.

  • Diferencias entre aprender una lengua y aprender a comunicarse en una lengua.
  • El uso de la lengua con fines comunicativos.

 No es lo mismo aquello que tradicionalmente se aprende en los centros educativos como “lengua”, que aprender a usar y comunicarse en esa lengua. Como en casi todas las materias, la formación reglada parece no tener interés en preparar para la vida (pero tampoco para la empresa, no sé para qué entonces). 

La enseñanza de “segundas lenguas” o “lenguas extranjeras”, como disciplina de origen filológico, ha estado lastrada por los modelos de estudios del latín, como, en general, todas las enseñanzas de segundas lenguas. El método tradicional era el de "Gramática/­Traducción": aplicación de reglas para la traducción, memorización de listas de vocabulario, predominio de la lengua escrita sobre la oral, etc.

 Pero el alumno no quiere saber cosas sobre la lengua, sino tener la capacidad de usarla, de comunicarse con ella. Y para ello poco le ayuda aprender frases del tipo “la casa es bonita”, porque contextualizadamente esa frase es absolutamente irrelevante, no se pronuncia así en practicamente ningún contexto real de uso. 

Se explica que “sí” en español afirma, pero no se explica que un “sí” en español casi nunca afirma realmente. A la pregunta de la cocinera durante la cena: “¿Te gusta la sopa?”, en realidad no podemos responder con un seco “sí” o parecerá que no, o que hay algún problema que no quieres mencionar. Se responde con dos o tres “sí” o con uno pero muy largo “sííííí”. Luego para afirmar realmente no usamos sólo un sí. 

Sin entrar en la valoración contextual, cultural por tanto, de saber que si alguien te pregunta: “Oye, ¿tienes reloj?”, no se puede contestar “sí” ni corto ni largo, sino la hora. O aún más duro para una "gramática de usos": En la primera visita a una casa, el anfitrión pregunta por primera vez: “¿Quiere usted tomar algo?” Y la respuesta tampoco puede ser “sí” (“no, muchas gracias; no hace falta que se moleste”). 

Lo peor de todo esto es que a los aprendices, a nivel afectivo, donde de verdad se cuecen las motivaciones para la accion o la interacción, todos estos episodios de descomunicación, cuando se producen, les terminan costando caro por el enorme papel desmotivador que conlleva no saber salir airosamente de situaciones cotidianas salvo con errores importantes, los de la comunicación.

 En general la enseñanza estructural de las lenguas no da respuesta a casi ninguna de las preguntas pertinentes cuando uno necesita comunicarse, interrelacionarse socialmente, no repetir conocimientos memorizados.

 Hacia los años 70 comienzan a aplicarse más sistemáticamente algunos procedimientos pedagógicos más coherentes con los nuevos enfoques lingüísticos centrados en las necesidades comunicativas de los hablantes. En Europa, la puesta en marcha por el Consejo de Europa de una investigación para describir el “Threshold Level”, o “Nivel Umbral”, fue el punto de partida para el análisis de las necesidades individuales de los alumnos en situaciones reales de comunicación

Se tomaron como base las funciones lingüísticas y, desde este enfoque, los programas de lenguas abandonan el criterio tradicional de selección y gradación de estructuras gramaticales y comienzan a elaborarse a partir de la descripción de categorías nocionales (conceptos como tiempo, cantidad, etc.) y categorías de funciones comunicativas (pedir y dar información, agradecer, etc.). Los programas nocional-funcionales suponen el primer paso en las enseñanzas de lenguas extranjeras de los enfoques conocidos como "comunicativos", o una enseñanza comunicativa de la lengua.

 El nociofuncionalismo busca una nueva organización de los programas, coherente con el análisis de las necesidades comunicativas de los alumnos, pero no desarrolla todavía una metodología capaz de potenciar los procesos psicolingüísticos que se ponen en juego durante la comunicación.

 Algunas de las tendencias de la nueva práctica docente en los cursos de lengua y en los nuevos materiales son:

      Uso de la lengua con fines comunicativos.

      Énfasis en los procesos naturales de aprendizaje.

      Valoración de las variables individuales en el proceso de enseñanza y aprendizaje.

      Enseñanza centrada en el alumno.

      Importancia de la relación entre la lengua y el contexto sociocultural.

      Desarrollo de la autonomía del alumno.