Comunicarse y compartir

J. Fernando García Gutiérrez.
Página profesional.
 CURSOS

V. 2. 

El conocimiento de la cultura de la lengua meta se hace, así, imprescindible. Los alumnos tienen interés por conocer e identificarse con los valores de la nueva sociedad de la que pueden formar parte; la motivación será mucho más alta si los alumnos se sienten (o, al menos, tienen la oportunidad de sentirse) parte de esa comunidad o ven la posibilidad de conseguirlo. Indudablemente la cultura, como todo lo humano, tiene un crecimiento orgánico, evoluciona día a día, y más en un mundo en proceso de cambio constante a la velocidad que hoy lo hace; hemos de tener en cuenta el momento presente, pero también ser capaces de relacionarlo con el pasado. Muchos de los comportamientos y casi todas las costumbres están asentadas en la historia.

 Otro factor fundamental es la necesidad de que el alumno contraste su propia cultura con la nueva que está adquiriendo, de modo que no sólo reflexione y tome conciencia de los elementos de la nueva cultura, sino también de la suya propia. Debe reflexionar sobre sí mismo como persona que entra en contacto con culturas y gentes diferentes, con las que tiene que buscar en todo momento un marco de convivencia en tolerancia.

 Entre nuestros objetivos de trabajo deberíamos incluir, como hace el Plan Curricular del Instituto Cervantes con el español, el de "promover el acercamiento entre la cultura hispánica y la del país de origen del alumno, así como transmitir una imagen auténtica de aquélla y colaborar con la destrucción de tópicos y prejuicios." E, igualmente, el de "colaborar en el desarrollo de actitudes y valores que promuevan una sociedad internacional, como el pluralismo cultural y lingüístico, la aceptación y valoración positiva de la diversidad y de la diferencia, el reconocimiento y el respeto mutuo." Son propuestas que desarrollan la capacidad, actitudes y convicciones para la mediación cultural, como posteriormente propondrá el MCER.