Comunicarse y compartir

J. Fernando García Gutiérrez.
Página profesional.
 CURSOS
El Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas.
Una oportunidad para la renovación pedagógica.

DOS


En este párrafo de la Guía de Little y Perclová hay dos cuestiones importantes. La primera es la obsesión del Marco por ser transparente, que es una invitación (casi exigencia) a los docentes para que hagan lo mismo.

En efecto, no se puede asumir la responsabilidad de un proceso si uno no ve tal proceso, de una manera lógica y comprensible. Si el currículum y las formas de aprendizaje me son arcanas, no puedo recorrer esos caminos solo. Necesito al “guía”. De ahí la propuesta del Marco de definir criterios extensos en los distintos niveles de dominio en términos de capacidad: “Soy capaz de …”, es decir, de manera contrastable, y siempre en ámbitos sociales, reconocibles por tanto como actos sociales de comunicación. 

Por otra parte, el antiguo paradigma de aprender un idioma extranjero estudiando palabras (vocabulario), verbos, estructuras más o menos rígidas pero fundamentalmente formales, traducciones, y repeticiones, estaba lastrado, como disciplina filológica, con los enfoques antiguos provenientes del estudio del latín. Piénsese que la semántica, la sociolingüística o la pragmática son tendencias actuales de la lingüística.

El planteamiento hoy es distinto. Se debe enseñar y aprender lengua o lenguas para su uso, es decir, para la comunicación real, en entornos sociales, con una carga cultural importante, pues la comunicación humana no se basa sólo en palabras, sino sobre todo en procesos complejos de construcción del sentido por parte de varios sujetos.

Como dice el Marco, “cualquier forma de uso y de aprendizaje de lenguas se podría describir como sigue: 

El uso de la lengua —que incluye el aprendizaje— comprende las acciones que realizan las personas que, como individuos y como agentes sociales, desarrollan una serie de competencias, tanto generales como competencias comunicativas, en particular.

Las personas utilizan las competencias que se encuentran a su disposición en distintos contextos y bajo distintas condiciones y restricciones, con el fin de realizar actividades de la lengua que conllevan procesos para producir y recibir textos relacionados con temas en ámbitos específicos, poniendo en juego las estrategias que parecen más apropiadas para llevar a cabo las tareas que han de realizar.

El control que de estas acciones tienen los participantes produce el refuerzo o la modificación de sus competencias.

Teniendo en cuenta que:

Las competencias son la suma de conocimientos, destrezas y características individuales que permiten a una persona realizar acciones.

Las competencias generales son las que no se relacionan directamente con la lengua, pero a las que se puede recurrir para acciones de todo tipo, incluyendo las actividades de lingüísticas.

Las competencias comunicativas son las que posibilitan a una persona actuar utilizando específicamente medios lingüísticos.

El contexto se refiere al conjunto de acontecimientos y de factores situacionales (físicos y de otro tipo), tanto internos como externos a la persona, dentro del cual se producen los actos de comunicación.

Las actividades de lengua suponen el ejercicio de la competencia lingüística comunicativa dentro de un ámbito específico a la hora de procesar (en forma de comprensión o de expresión) uno o más textos con el fin de realizar una tarea.

Los procesos se refieren a la cadena de acontecimientos, neurológicos y fisiológicos, implicados en la expresión y en la comprensión oral y escrita.

El texto es cualquier secuencia de discurso (hablado o escrito) relativo a un ámbito específico y que durante la realización de una tarea constituye el eje de una actividad de lengua, bien como apoyo o como meta, bien como producto o como proceso.

El ámbito se refiere a los sectores amplios de la vida social en los que actúan los agentes sociales. Aquí se ha adoptado una clasificación de orden superior que los limita a categorías principales que son adecuadas para el aprendizaje, la enseñanza y el uso de la lengua: los ámbitos educativo, profesional, público y personal.

Una estrategia es cualquier línea de actuación organizada, intencionada y regulada, elegida por cualquier individuo para realizar una tarea que se propone a sí mismo o a la que tiene que enfrentarse.

Una tarea se define como cualquier acción intencionada que un individuo considera necesaria para conseguir un resultado concreto en cuanto a la resolución de un problema, el cumplimiento de una obligación o la consecución de un objetivo. Esta definición comprendería una amplia serie de acciones como, por ejemplo, mover un armario, escribir un libro, obtener determinadas condiciones en la negociación de un contrato, jugar una partida de cartas, pedir comida en un restaurante, traducir un texto de una lengua extranjera o elaborar un periódico escolar mediante trabajo en grupos.”

Es evidente que con estas perspectivas se abandona completamente el modelo tradicional de lo que se suponía que era "saber una lengua". Se abandona la pretensión de la perfección en el dominio fundamentalmente formal, para centrarnos en fomentar capacidades comunicativas en varias lenguas que permitan a un usuario una comunicación amplia con otros ciudadanos europeos y del mundo.