Comunicarse y compartir

J. Fernando García Gutiérrez.
Página profesional.
 CURSOS
El Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas.
Una oportunidad para la renovación pedagógica.


6. 2.


He aquí una muestra de material no sólo anticuado en su enfoque lingüístico, sino también en el cultural. Parece ser que se intenta enseñar el tiempo, las horas.

Evidentemente nadie habla español así: "Hoy estás del mal humor. Son las seis, es temprano, ¿por qué gritas"

Pero aún peor es que alguien piense así: "¿Por qué dejas siempre el sombrero sobre el piano?" -"Porque me gusta la música".

Y, sobre todo, la imagen general estereotipada y absurda: con "la señora de López", con su vestigo de faralaes a las seis de la mañana, por la patilla y el pijama de lunares del Sr. López, y aún más por sus gritos.

Hay que ser sumamente sutiles, al facilitar a nuestros estudiantes estos contenidos, para distanciarnos de la cultura de estereotipos, tópicos, clichés y prejuicios culturales. Estos elementos suelen ser el alimento fundamental de las actitudes de racismo. Las propuestas interculturales suelen comenzar su trabajo por la reflexión explícita y la desactivación de estos prejuicios, incluso algún método publicado comienza sus actividades por este factor.

Los estudiantes deben disponer de información suficiente para conocer qué es lo que se espera de ellos en cada una de las situaciones de comunicación de la lengua extranjera y capacitarlos así para decidir si desean respetar las normas o prefieren optar por “sorprender” al interlocutor.

Otro factor fundamental es la necesidad de que el alumno contraste su propia cultura con la nueva que está adquiriendo, de modo que no sólo reflexione y tome conciencia de los elementos de la nueva cultura, sino también de la suya propia. Debe reflexionar sobre sí mismo como persona que entra en contacto con culturas y gentes diferentes, con las que tiene que buscar en todo momento un marco de convivencia en tolerancia.

Especialmente con aprendices y usuarios de segundas lenguas, por la razón de que observamos que están entendiendo “lingüísticamente” lo que se le dice, el  interlocutor tiene unas expectativas de que el aprendiz actúe como se espera, es decir, “como se debe actuar”. Sin percibir que la comunicación no sólo lleva palabras, sino también mucha cultura de usos que son distintos según la cultura.

Con un resorte posterior que todavía entorpece más la comunicación: cuando la expectativa no se produzca, y el otro hable bien, pero actúe mal, inmediatamente realizaremos un juicio sobre el otro, normalmente retroalimentador de los prejuicios compartidos existentes y que, como regla general se generaliza hacia el comportamiento de todos los pertenecientes a la cultura, nación, raza, etc. de nuestro interlocutor.

Y esto es así porque los hablantes de cada comunidad participan de un conjunto de presuposiciones, de sobreentendidos, de pautas de conducta que, para ellos, son naturales, normales y evidentes, es decir, ni cuestionados, ni con frecuencia reconocidos, identificados, pero que tienen un fuerte componente ritual y no se pueden romper salvo por circunstancias justificadas y tipificadas.

Por ejemplo, si la primera vez que un extranjero entra en casa de un conocido español, a la pregunta de "¿quieres tomar algo?", responde que sí que una cerveza y un bocadillo de jamón, pensaremos que esta persona es una "abusona" falta de educación. Nadie le ha explicado al alumno que en esas circunstancias siempre hay que contestar la primera vez que "no", o a lo sumo con un "no hace falta que se moleste", que significa que sí, pero que no quiero molestar. Pero también que le repetirán la pregunta varias veces y después ya puede aceptar. (Omito aquí la dificultad de hacer entender esto a algunos alumnos europeos, que también tiene su miga).

Hay miles de ejemplos.