Comunicarse y compartir

J. Fernando García Gutiérrez.
Página profesional.
 CURSOS
El Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas.
Una oportunidad para la renovación pedagógica.


6. 3.
         

Cuando nos acercamos a otras culturas se pueden adoptar distintas actitudes, aunque se suelen señalar tres como las más frecuentes:

La etnocéntrica: un acercamiento a otras culturas analizándolas y juzgándolas desde nuestra propia cultura que se erige en modelo, patrón y medida de todas las demás culturas. Predomina en occidente.

El relativismo cultural: que propone el conocimiento y análisis de otras culturas desde sus propios valores culturales y estableciendo, además la igualdad esencial de todas las culturas. Esta actitud es sólo en apariencia respetuosa y tolerante, ya que rehuye el encuentro de culturas: "Te respeto, te comprendo y tolero, pero tú en tu casa y yo en la mía." Los riesgos más importantes de esta actitud son: la guetización (culturas sin interés por establecer contactos); el romanticismo (visión deformada que exagera los aspectos positivos de una cultura y que pierde el sentido crítico); y el conservacionismo (para conservar la diversidad cultural, es mejor no mezclarlas).

La interculturalidad: es la actitud que, partiendo del respeto a otras culturas, supera las carencias del relativismo cultural. Añade al respeto la búsqueda de un encuentro en pie de igualdad. Tiene una visión crítica de las culturas en virtud de la cual se acepta la cultura como un valor común, pero se puede rechazar alguna de sus instituciones, aspectos o costumbres. Ahí comienzan el diálogo y la interacción genuinos.

En definitiva, se trataría de ir más allá del respeto de la diversidad como punto de partida para, desde la actitud relajada y abierta de quien espera ser sorprendido por algo nuevo, pasar al aprecio y valoración de la diversidad y la diferencia, convirtiéndolas en una fuente continua de aprovechamiento didáctico para el aula.

Un aspecto fundamental del papel del docente en este ámbito es el de la sensibilidad hacia expresiones y giros de la lengua meta que puedan ser expresa o implícitamente racistas o despectivos con otras culturas. Igualmente es trascendental que desarrollemos la capacidad (en el docente primero) de reconocer cuándo un malentendido o la interrupción de una interacción tienen su origen en un problema cultural y no meramente lingüístico, ya que la sensación de desaliento que estas situaciones provocan en el aprendiz (especialmente en la comunicación natural, fuera del aula) son altamente desmotivadoras en el plano afectivo y pueden causar graves derivaciones en el proceso de aprendizaje.